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Hoy ha sido uno de esos días en que todo te deprime. (Bueno, al menos a mi) Y entonces una canción me dijo que pare de llorar. Que todo va a estar bien. Que sólo tengo que irme de aquí. Y hey… Eso es todo lo que quiero. Irme de aquí. Como si fuera así tan simple como desearlo y decirlo. Falta poco menos de dos días para despedir el año 2017. Tengo un trabajo, valores materiales que no adoro pero aprecio y agradezco. Una familia maravillosa que extraño por partes y que adoro. Un trabajo nuevo que me hace sentir más humana y un poco más agradecida (soy ayudante de enfermera, certificada). Y duermo todas las noches al lado del hombre de mi vida…

Pero no es suficiente. Quiero renunciar a todo lo demás para sentirme “mejor”. Quiero regresar al lugar que me vio nacer. A mi madre y mis hermanas, a mis playas y mis ríos, a mi sol. A mi tan anhelado sol.

Hoy fui al teatro cinematográfico. Vi The Greatest Showman. !Oh Dios mío! Lloré toda la película. Desde el principio es una oda a la fortaleza. A luchar por lo que queremos, a saber defender nuestros sueños,  atrevernos a arriesgar, a no mirar atrás. A movernos por caminos misteriosos con la fe de que nuestros deseos nos llevarán al éxito. Pues, no sé. Esa película sólo me ha puesto más triste y me ha hecho cuestionarme todas las decisiones que he tomado en el pasado.

Este año renuncié a un trabajo “seguro” porque iba a regresar a casa. Luego ya me arrepentí de regresar a casa por miedo a perder al hombre de mi vida. Pero sigo infeliz… Con miedo e infeliz, intentando un nuevo trabajo, para que él esté bien y para tener estabilidad financiera en el proceso. Y The Greatest Showman sólo me dijo que no debo disculparme por quien soy…

Feliz año nuevo. Valiente año nuevo. Deseo que la gran mayoría de la gente no tenga miedo de ir tras de lo que realmente quieren, sin tener que detenerse a pensar en si lastiman a alguien más en el proceso. Realmente, quien debe preocuparnos antes que todo, es nosotros mismos. Por mi parte, tengo que aplicarme ciertas cosas de una vez antes de dar consejo. Y que nada. Esto apenas comienza.

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